Publicado por William R. Juárez en Foto Galería, Reflexiones, Slider | 1 comentarios
El camino de la Vida
Al principio veía a Dios como mi observador, mi juez, llevando cuenta de todas las cosas que yo hacía mal, para saber si me merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Estaba allí como una especie de presidente.

(Foto: Heberto Velásquez V.)
Pero después cuando encontré a Cristo, parecía como si la vida fuera más bien como montar en bicicleta, pero era una bicicleta para dos personas, y noté que Cristo estaba atrás ayudándome a pedalear.
No sé exactamente cuándo él sugirió que cambiemos de lugares, pero la vida no ha sido la misma desde entonces. Cuando yo tenía el control, sabía el caminio. Era más bien aburrida, pero predecible… Era la distancia más corta entre dos puntos.
Pero cuando él tomó el timón, Él conocía deliciososo caminos largos, subiendo montañas, y por lugares escabrosos a velocidades vertiginosas, ¡que todo lo que yo podía hacer era aferrarme! Aunque parecía locura, Él decía: “¡Pedalea!”
Yo estaba preocupado y con ansia y pregunté: “¿A dónde me llevas?” Él se rió y no contestó, y empecé a aprender a confiar.
Me olvidé de mi vida aburrida y entré en una aventura; y cuando yo decía: “Tengo miedo,” él se inclinaba hacia atrás y me tocaba la mano.
Me llevó a las personas con talentos que necesitaba, dones de sanidad, aceptación y gozo. Ellos me dieron los dones para llevar en mi viaje, el de mi Señor y mío.
Y partimos de nuevo. Él dijo: “Regala esos dones; son equipaje extra, demasiado peso.” Así que lo hice, a las personas que encontrábamos, y hallé que al dar yo recibía, y con todo la carga era ligera.
No confiaba en él, al principio, con el control de mi vida. Pensaba que él la arruinaría; pero Él conoce los secretos de la bicicleta, sabe cómo dar la vuelta en esas curvas cerradas, sabe cómo saltar para esquivar las piedras, sebe cómo pasar volando para acortar pasajes que asustan.
Y estoy aprendiendo a cerrar la boca y pedalear en los lugares más extraños, y estoy empezando a disfrutar del paisaje y la brisa fresca en mi cara con mi constante compañero que deleita, Jesucristo.
Y cuando estoy seguro de que ya no puedo hacer más, Él simplemente sonríe y dice: “Pedalea”.

wow…
simplemnte cierto…
cuando nosotros creemos que ya no tenemos fuerzas para continuar, cuando sentimos que ya nada ni nadie puede ayudarnos…. allí…
allí, justo a nuestro lado esta Nuestro Señor Jesucristo, Él, que nos creo y que nos conoce mejor que nadie más, para escucharnos, para ayudarnos, para darnos las fuerzas que necesitamos,… y cuando nosotros nos sentimos derrotados El esta alli para luchar por nosotros, y lo hace por AMOR un amor puro que no lo podemos encontrar en ningún otro lugar….
El fue capaz de mandar a su unigénito a morir en una cruz por nuestros pecados.. preguntece usted mismo.. ¿CUANTO NOS CUESTA CREER Y CONFIAR EN SU PALABRA…?
yo deje que tomara el control de mi vida y simplemente pedalié mi bicicleta junto a El, he podido sentir su amor, y se que usted tambien puede hacerlo…. BENDICIONES…..